sábado, 8 de junio de 2013

CRONICA DE FUNCIÓN EN SALA TEATRO AEBU EN ENCUENTRO MEMORIA, PRESENTE Y FUTURO

Sábado 25 de mayo. Función en AEBU.

“La historia no es lo que uno vivió
sino la que uno recuerda
 y cómo lo recuerda para contarla”
Gabriel García Márquez.(Vivir para contarla)

¡Qué difícil escribir una crónica! Intento recuperar  los momentos vividos el día de la función y no me es fácil, siento que quiero ser lo más fiel posible a lo que sucedió ese día. Recuerdo que Gustavo siempre dice que al escribir la crónica es más importante lo que uno sintió y puede recuperar que una recopilación exhaustiva de detalles.
También decimos que la función no es solo el día de la actuación sino que comienza con los últimos ensayos y termina el día de la crónica.
El último viernes que ensayamos, el anterior a la función me quedé gratamente sorprendida por lo que vi. Hacía muchos ensayos que no iba y me gustó ver la presentación que se haría el día sábado. Me pareció que todos tenían una fluidez corporal ganada y que lo que se planteaba sobre la memoria era sumamente creativo. Me gustó además que las versiones sobre qué es la memoria fueran tan diferentes. Me sorprendieron muchas cosas. La primera fue que el texto que envió Oscar fuera de su autoría. Realmente creo que muchas veces, el añorar el pasado nos hace sufrir, nos impide vivir el presente, tal como se propusieron hacer los dioses al decir de Oscar, al darnos el don y la maldición a la vez de la memoria. Recuerdo como ese día al ir llegando todos Oscar les iba preguntando si les había gustado lo que el había mandado… y todos compartíamos el error… creíamos que el texto sería sacado de alguna página en Internet y no de la imaginación de nuestro compañero. Muchas cosas me sorprendieron ese día, también la cantidad de gente que había en el ensayo.1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, conmigo 8 actores… dos músicos un director… a la flauta! Y miraba y miraba a todos, y no sé si alguien se dio cuenta o no. El día de la función me pasó lo mismo, los miraba a todos ahí paraditos y los contaba, como maestra que tiene miedo de perder a algún niño en un paseo, y los veía y pensaba: “Qué lindos que son, todos vestidos de negro! Esto tiene que salir bien.”
Y me sentí orgullosa de ser parte de la compañía. Veníamos hablando sobre si hacemos siempre lo mismo, sobre la evolución del grupo o no, sobre no estancarnos, sobre el rondar sobre las mismas cosas una y otra vez. Y realmente vi un cambio importante en como se están haciendo las cosas.
Del día de la función destaco la historia sobre la mamá de la narradora, empleada doméstica que justo cae a trabajar en una casa que estaba siendo allanada. Una situación que acerca a la trabajadora y a sus patrones, que seguramente pertenecían a clases sociales distintas. “Mi mamá se comió los papelitos como una campeona” dijo la narradora, con un dejo de orgullo en su voz, manifestando no haber comprendido demasiado en ese momento, sino que pudo entender ese acto de protección para con ss compañeros de militancia mucho después. Lo que si comprendió la niña en ese momento fue seguramente  que tenía que quedarse callada, que el horno no estaba para bollos.
“¿Quién querés que haga de vos?” “Ella, la chiquita”… la que debutaba ese día, fue la elegida para representar ese personaje. Fue una historia muy movilizante. Entonces luego, me impactó la señora que llega después… y cuenta una historia que no es historia y que no le sucedió a nadie pero que quizás sea sobre su hijo, pero no es, y que se debate entre la formalidad y el desenfreno o lo que sea… Lo que me salía pensar en ese momento fue: What the fuck? Gustavo intentaba reconducir a la señora a lo que es el teatro espontáneo, “la historia tiene que ser algo que te haya pasado, no puede ser algo inventado.” Pero la señora no entendía y no entendía. Sinceramente no pensé que la pudieran llevar a cabo, pero increíblemente la pudieron remar y salió. Pensé, será que la historia anterior fue tan fuerte que condujo a esta otra, mucho más liviana? Pienso que cada vez que pienso algo así o que una historia fue una porquería Gustavo siempre dice: La historia que siguió tuvo que ver por tal o cual cosa y en el final dice tal o cual otra que se relaciona con tal o cual…. Sigo intentando ver una conexión pero no la veo… quizás Gustavo diga que le pareció al final… así que esperen a terminar de leer esta crónica.
Ah, y me había olvidado, en la presentación, la fluidez de los movimientos me hizo centrar en eso en la primera parte de esta cronica pero no nos olvidemos del papel de la música. Ahora, los dos muchachos que fueron a la función eran los mismos que vi en el último ensayo? No, no puede ser, no puede ser que hayan evolucionado tanto. “Nos juntamos alguna vez luego del último ensayo, se notó?”…. Dijeron tímidamente… y si, se notó y mucho, sobre todo que llevaban una base ensayada en conjunto que servía como caballito de batalla y sobre la cual improvisar.
Una última reflexión. Me pregunto por qué cuando nos dicen memoria siempre nos retrotraemos a la dictadura o a historias similares? Creo que hay que intentar recuperar también otras memorias, además de la histórica las de las pequeñas historias personales, que son igual de importantes…. la que retrotrajo a Juan al momento en que nacieron sus hijos el día en que vió desde el ómnibus a esa parejita embarazada, la que retrotrae a Fernando a todo el esfuerzo que le costó recibirse o a Iliana a ese día de oleaje y de susto, o a eso que dice Gerardo cuando habla de que a veces hay que tomar decisiones y animarse y que eso siempre le es difícil… o a Gustavo cuando habla de que en los cuencos siempre hay vibraciones de otras funciones, de otros momentos o que hace reflexionar a Oscar y decir: ¿Qué es la memoria, es el pájaro, son las alas, o es la jaula?. Eso que retrotrae a los músicos no con palabras sino con notas y sensaciones que otros sintieron antes que nosotros y que ellos transmiten con su instrumento, es la que retrotrae a Viviana al espejo de su abuela.
A mi en lo particular pensar en memoria me hace acordar a la historia más entrañable de mi vida, la que conté y que Karina me agradeció en el último ensayo antes de la función porque seguramente la retrotrajo a alguna historia entrañable suya también… el último ensayo en el cual participé actuando me dejo tan movilizada que no pude volver por varios ensayos. Eso me extraña porque ya soy de las veteranas y no me impresiono tan fácilmente por cosas que saque desde adentro mío… pero en este momento de mi vida pensar en memoria me hace pensar paradójicamente para adelante y hace necesario que me mueva y tome decisiones. Quizás la memoria no sean ni el pájaro, ni las alas, ni la jaula, quizás la memoria sea levantar el vuelo.

Majo

AEBU, Mayo 2013.

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