lunes, 6 de junio de 2011

Crónica - LA FUNCIÓN DE LA FUENTE DE LAS GARZAS


Mi registro de la función no estuvo hecha desde un papel y lápiz especificando cada uno de los nombres de las emociones presentadas y los nombres de las personas que los dijeron (saben bien que este no es mi fuerte) sino más bien desde lo que fui sintiendo con “las tripas” y el corazón y este es el recorrido que voy a realizar en la crónica de la función. Una función que me hace rememorar el teatro de sus orígenes, el que se hace en los parques, en las plazas, en las fábricas, en las escuelas, el teatro que se construye a partir de la propia vida.
Una de las cosas que más me enseñó esta travesía en la vida a través del teatro espontáneo es que lo que nos pasa no son casualidades sino causalidades, entonces empecé a preguntarme por esto de las garzas. Aparece entonces que se trata de un ave migratoria y que habita cerca de las aguas, ya sea dulce o salada, dos características con las que me siento muy identificado, pero por sobre todas las cosas es un ave que construye sus nidos en pequeños arbustos y lugares poco elevados de bañados y ríos en defensa de animales rastreros como son las serpientes y mapaches pero quedan a su vez muy expuestos a los peligros de los ríos y de los bañados fundamentalmente de los cocodrilos. Esto porque parece un contrasentido de que a pesar de que existan todos esos peligros se anime a hacer un nido tan expuesto a esta situación de peligros inminentes. En definitiva parece como una fuerte apuesta a la vida.
Todo parecía indicar que no era el momento ni el tiempo más indicado para realizar la función en el Jardín Botánico, primero porque nos faltaban dos actrices que sin lugar a dudas se sintió su falta, aunque también se sintió sus presencias de alguna manera entre nosotros.
En segundo lugar porque cuando voy a proponer el cambio de fechas (que era la única opción posible para que pudiéramos a pesar de todo realizar la función) me entero en esa ocasión que la persona con la que había hablado y acordado para realizarlo, el Director, había tenido un accidente automovilístico en Durazno. Bien, me dicen que como ya estaba todo hablado se iba a hacer igual y me pasan con una persona que es la que dicta los cursos los fines de semana en el Botánico, hablamos sobre el lugar, sobre las posibilidades, la zona donde lo íbamos a hacer, en ese entonces el patio de los Geranios, y a los dos días los Geranios dejan de ser parte de la función y nos trasladan a un lugar que sería casi como en el medio de uno de los caminos. Recorrimos algunos otros lugares con Juan y finalmente encontramos este donde sentimos que era el mejor, a mí me pasa una especie de vibración, que sentí que ese lugar era apropiado y no el anterior.
Pero si veíamos dificultades y a pesar de ello queríamos hacer la función igual, comienzan a aparecer otras que nos continúan tironeando hacia atrás. Cristina de los cuencos con una diarrea persistente de tres días, la madre de Mariela sufre una fractura de rodilla ese mismo día y para completar recibo un mensaje de Mariano que hacia 40 minutos que estaba en la parada porque justo ese día COME había decretado un paro en sus servicios. Así con todas estas situaciones, con el sonido de un partido de futbol del lado de atrás del Jardín, cosa que no se había previsto y con los parlantes que llegaban casi como si se estuviera dentro del estadio al propio lugar de la función y a su vez como si fuera poco un partido que tiene 7 goles, termina 4 a 3.
En el medio de todo eso, había que hacer el nido como las garzas y apostar por la vida. Nos fuimos a preparar en nuestro ritual de caldeamiento, que es como siempre digo como la marca de lo que va a suceder después, apenas con 15 minutos previos a la hora fijada para la función, tuvimos que hacerlo con la falta de uno de nuestros integrantes como Mariano porque apenas si le dio el tiempo para llegar y acomodar sus cuencos. Daniel tampoco podía estar con nosotros porque ya estaba con sus instrumentos en el medio del público que ya comenzaba a acomodarse en las sillas.
A pesar de todo, sentí una vibración especial, tanto cuando nos dimos las manos y formamos un círculo muy pequeño, de cuatro actorantes, pero que lo sentí muy poderoso y también sentí como una fuerte potencia cuando enviamos energéticamente un “regalo especial” al lugar donde íbamos a realizar esta dura apuesta por la vida frente a todos estos factores.
Cuando vamos a iniciar la función, que en este caso comenzaba con el toque de cuencos empiezo a ver que la gente que se agrupaba en el lugar hacía que muchos quedaran de pie en la zona de atrás y hago una seña para que se trajeran el resto de las sillas que nos ofrecía el capataz además de las 40 que habíamos llevado sobre nuestras cabezas con Juan. Primera prueba superada, se llenaron las 40, más las 15 restantes, y aún quedaba gente sentada en el pasto o parada detrás.
Comenzamos la función diciendo nuestras emociones y presentándonos, mostrándonos en algo que en lo personal siento como muy revolucionario del teatro, que es que los actores, músicos y director se presenten con sus propios nombres y sus propias emociones. Yo entiendo que esto si se hace realmente sentido marca un punto de inflexión en la comunicación y abre en forma maravillosa las puertas de todos los presentes. Imagino que en algún lugar del cuerpo del espect-actor hay algo que está diciendo “si estos tipos vienen acá  y me dicen su nombre y me cuentan a mí su emoción, lo siento como algo sincero, verdadero, y un lugar donde puedo entregarme y confiar mis propias sensaciones y emociones”.
            Es esto lo que permitió que las sensaciones del público comenzaran a fluir con mucha agilidad, y sentí en un momento determinado, cosa que no me lo hubiera imaginado al comenzar, que podía hacer un picoteo de varias sensaciones para terminar mostrando en un ánfora las distintas  emociones de la platea en general, fueron todas muy profundas y mostrando su “entrega” a lo que íbamos a construir entre todos.
            Llega una última sensación que quizás englobaba todo lo que había estado pasando en el desarrollo hasta ese momento de la función. Un comienzo con muchos ruidos, con mucha incomodidad, que se podía trasmitir de uno hacia el otro pero que luego se va transformando en una comunicación donde todo, hasta los gritos del “churrero”, de los parlantes de la cancha, de la gente que pasaba por alrededor, comenzaban a integrarse en ese diálogo fecundo que se daba a través del teatro espontáneo.
            Esta persona logra mostrar en esa estatua de transformación lo que realmente estaba pasando y nos permite mostrar a su vez en qué consiste el dispositivo, la capacidad de transformación que podíamos estar generando desde el permitirnos abrir las puertas a una expresión espontánea.
            Y llega el momento de las historias, siempre digo que hay como una búsqueda especial hacia esa historia que nos va a representar a todos nosotros, a veces la búsqueda puede hacerse en silencio, permitirnos esperar a que aparezca, otras veces se va armando, se va construyendo historia tras historia.
            Así, la primera historia que trata sobre una situación de contemplación hacia la naturaleza, de escuchar una música meditativa y de permitirse aflorar distintas sensaciones, lo que  representó el primer “momento” de la función.
Una segunda historia, que entiendo que da un paso más, nos habla precisamente de la posibilidad de manifestación de esta transformación, una adolescente  que concurre por primera vez a un Hogar de chicas y que culmina con un canto emotivo de cumpleaños feliz y que me permite desde este planteo invitar a algunas de estas chicas del Hogar que estaban allí presentes para que pasaran a integrar el elenco de actores. Segunda parte de la transformación concretada, se hace efectiva la figura del espect-actor, a través de estas dos chicas todos los espectadores pueden sentir que no solamente son sujetos audio-visuales sino que a su vez pueden integrar todos los sentidos y el movimiento para revivir y hasta transformar una historia de su vida.
Y finalmente la tercera historia, esa que es “la sellada”, la buscada y que a veces hay que escarbar para encontrarla. Una historia que sin duda estaba muy contenida, pero que nos dimos entre todos la posibilidad de que pudiera aflorar, que pudiera nacer desde nuestra actuación, diría la historia otoñal que da lugar a que la sinfonía de cuencos se hiciera “carne” en nuestras historias particulares. La despedida de tres hijos, uno tras el otro que se van a buscar mejores horizontes a otro lugar, la resignación, la fuerza y el amor de una madre representada en esa historia personal que sale a luz desde las vibraciones de los cuencos, desde nuestras representaciones de emociones y  de las historias anteriores que fueron entretejiendo esta historia final.
Elige como protagonista a Juan, aquí hago una nueva mención a las garzas, el primer vuelo de los pichones de las garzas se transforma en una situación muy temeraria puesto que si caen al rio o bañado podría ser su primer y último vuelo a la vez, esto hace que ese primer vuelo no sea en un momento al azar, sino que se busca el momento indicado para que todos los pichones realicen el primer vuelo juntos, esto es como el tan manido salto al vacío donde no sabemos lo que pude pasar, pero sí sabemos que lo hacemos todos juntos.
En ese momento tuve ganas de decirle al resto de los actores, cuiden a Juan, esta es también parte de la historia de su vida, así como en otras ocasiones dije algo para cuidarnos a cada uno y había visto como a lo largo de la función Juan se había encargado de cuidar que se mirara a la persona que pedía la sensación o cuidando a las chicas que pasaron después o dándole un toque especial con la tela para englobar una imagen determinada. Ahora me parecía que era a Juan al que había cuidar en esta historia. No lo dije, pero sin embargo sentí que de alguna manera el resto de los actores lo cuidaron aún sin saber esta historia personal.
En ese sentido les quiero agradecer, agradecer por el cuidado, por el salto al vacío, que terminó siendo un “latido común” entre todos, y que terminó siendo una estatua, que son las que más me gustan, donde el público participa en su construcción.
Agradecerle a Mariano el vencer las contrariedades del día y estar allí poniendo lo mejor de sí, agradecerle a Ana esa “limpieza de energía” que puso para que todas esas “ondas negativas” no hicieran mella en nosotros, agradecerle a Fernando toda su buena onda y ganas para decir “vamos arriba que la cosa sale”, agradecerle a Daniel, que a pesar de su pantalón de pana se bancó el calor haciendo entrar poco a poco al público que se iba acercando a través del sonido de la flauta y de la guitarra, de no establecer una línea paralela de lo actoral y lo musical sino entremezclar toques y sonidos en momentos propicios y especiales, todo un logro en este tiempo, lo sé y mis felicitaciones por ello, a las compañeras de los cuencos.
Al finalizar la función me dice Fernando, “Che, y las garzas de la fuente esta donde están”, yo creo que estuvieron ahí, a un costado, preparando su nido, volando por sobre los pantanos, apostando por la vida, y haciéndola florecer.
Quedan más vuelos para las garzas, quedan más saltos, seguramente vengan otros que puedan ser más duros, más peligrosos, pero siento que nos estamos preparando para esas y otras muchas también.
Gustavo

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