Crónica INCA Y PAGOLA
Grupo Actorantes - Sábado 19 de Junio de 2010
Afuera es una tarde noche fría, ventosa, destemplada y húmeda… adentro, nos recibe la calidez de las vibraciones de los cuencos, el sonido de guitarra y flautas… No están aún los actores en el escenario, la gente va llegando de a poco.
La música genera un clima de paz, de sosiego, siento que me detengo, que puedo parar, sentarme y disfrutar después de un día difícil… también compartir el diálogo y el clima con amigas que han venido a presenciar la reunión, a ver de qué se trata esto del Teatro Espontáneo.
Entran los actores y se sientan junto al público. Gustavo da las buenas noches y dice que esto tiene que ver con un escenario vacío, como si fuera una tela vacía y la invitación es a poblarlo con historias, con escenas de esas historias, con pinceladas que pinten y nos muestren esas vivencias, que todos podamos verlas y reconocerlas… se hace un diálogo entre todos nosotros, que se rompan las fronteras entre actores y espectadores, que nos volvamos espectactores…
De eso se trata esta magia… comenzamos con un ceremonial, con el sonido de las vibraciones de un cuenco que toma y hace sonar, luego lo pasa a un actor , a un músico y luego a un espectador, cada uno en representación de lo que representa y de todos…
También hoy se celebra un nuevo comienzo, una formalización del grupo como tal a través de una personería jurídica, se inicia un proceso para obtenerla, permitiría abrir nuevas posibilidades…
Hoy tenemos sobre el escenario a Fernando, Macarena, Iliana, Majo y Juan…
Los actores se presentan contando algo sobre ellos, algo que les pasó y el grupo representa la escena.
Fernando cuenta cuando fue de vacaciones en la escuela y durante todo el viaje se sintió mal, descompuesto y terminó internado en el hospital.
Macarena cuenta cuando se peleó una vez con su padre, después vino el abrazo de reconciliación y fue muy lindo…
Iliana, la primera vez que vio a un niño descalzo en la calle y ella era una niña…
Juan cuenta que sus padres vivieron toda la vida en un hotel que era su negocio y se acuerda la enorme emoción que sintió cuando le entregaron la llave de la casa…
Majo cuenta que la primera vez que actuó en Teatro Espontáneo estaba nerviosa, sentía una gran expectativa y mucha vergüenza y entonces no invitó a nadie…
Gustavo dice que el Teatro Espontáneo tiene que ver con la solidaridad, con el compartir, el respaldarse… recuerda que era muy chico y se estaba quemando un rancho en el balneario, tenía siete años y los vecinos se repartían las tareas para salvar al rancho, y le tocó ir a la playa con una pala más larga que él a cargar arena para apagar el fuego…
Daniel Capretti, músico, recuerda la primera vez que ordeñó a mano en el tambo del tío y la vaca le pegó con la cola en la cara…
Mariano cuenta que la primera vez que invitó a una persona a ver un ensayo del grupo, la invitó dos horas antes por error y luego no sabía cómo explicarle su equivocación…
Cada historia fue representada y aplaudida, hay risas, el ambiente está distendido y todos comenzamos a disfrutar la noche…
¿Qué sensaciones quedan de esta presentación?, pregunta Gustavo.
Guillermo quiere seguir viendo… Ver más… es una sensación de querer ver más… y esto, y esto otro… quiero más…
Sensación de las dos caras del teatro, el humor y la tragedia, dice otro sentado a su lado… Gustavo plantea ver esto en una escultura que sale excelente…
Lorena dice que le asombran los gestos, en el teatro convencional no hay tanto gesto, no ve tanto gestualidad cuando va al teatro…
Le gusta que interactúe el actor con el público y le da un poco de cosa…
Se ve esto en una estatua… “Cosa que te vaya a tocar hacer algo”… “A mí me da como una cosa”… “Cosita”… “Ah… yo no paso ni loca…”
Laura dice, el año pasado incursioné en el Teatro Espontáneo, la sensación es como un sentido de pertenencia, verme a mí misma en el escenario con los compañeros… se representan dos arcillas con el sentido de pertenencia, Majo arcilla, Juan escultor y Fernando arcilla, Iliana escultor, sale excelente…
Gustavo pregunta si alguien tiene una historia para compartir…
Violeta pasa adelante y cuenta… hoy día y por lo general no tenemos demasiada comunicación, tenemos miedo de abrirnos a los otros, quiere contar el nacimiento de una amistad… Dice que viajaba todo los días a la misma hora, en la misma línea de ómnibus hacia su trabajo… y se encontraba siempre con las mismas personas, que tomaban ese ómnibus por la misma razón… era un viaje largo, hasta Carrasco… Un día, dos o tres paradas después, sube una señora con una torre de computadora en sus brazos… sacó boleto y quedó parada, no había asientos libres… se ofreció a llevarle la computadora… le dijo que sí, pero con un poco de miedo, le dije voy hasta Carrasco, me bajo en Cooper… Ah, yo también… Bueno, quede tranquila que yo llevo la máquina y usted no está cargando… y así hicimos… pero bueno, conseguí gracias a eso a una amiga, que tiene muchos méritos, que me valora, que está acá hoy presente, que me acompañó, hoy vive al lado de mi casa y somos muy amigas…si no hubiera tenido ese gesto no hubiera ocurrido esta amistad…. Es importante que tengamos diálogo, hablar con alguien, establezcamos lazos…
Gustavo plantea hacer dos escenas, una del ómnibus y otra en la consolidación de esa amistad.
Violeta elige a Iliana para hacer de ella, Majo hace de Norma, la amiga, Fernando es el conductor del ómnibus, Juan y Macarena pasajeros…
La escena del ómnibus sale muy bien, divertida, hay risas y aplausos.
La segunda escena, utilizando telas, está muy buena… hay mucha sutileza, volatilidad, desplazamiento, suavidad… termina con un suspiro y un “¡¡Qué suerte!!... de Iliana que arranca aplausos y comentarios…
Violeta dice que queda con mucha emoción porque es revalorizar un instante, pero que quedó grabado y es importante para ella…
Se representa la sensación de emoción en una ventana… “Qué lindo fue”…
Florencia, pasa y cuenta el año pasado me cambié de liceo y el primer día de clase, llegué y le erré al horario, entraba dos horas más tarde, quedé parada en la puerta del salón y de repente miro y éramos cuatro que estábamos en la misma situación… no hablábamos… yo no sabía si hablarles o no… dos de ellos hoy son mis mejores amigos, y con los otros dos me doy pila… se notaba en el aire que todos éramos nuevos en ese liceo… primero no hablábamos, después sí y hoy somos amigos…
Macarena hace de Florencia, Juan hace del hoy más amigo, Majo amiga, Iliana y Fernando son los otros compañeros…
Vamos a representar esta situación, la primera parte hay mucho silencio y la segunda parte con sonido y movimiento… Se representa la situación incómoda… estuvo muy bueno…
Florencia dice que el sentimiento que le viene al verla representada es emoción…
Gustavo pide una estatua de transformación con el primer momento de Florencia, de lo digo y no lo digo, y la timidez, me animo o no me animo… luego ella la va a transformar…
Se hace la estatua y Florencia la cambia… fue un largo proceso de cambio muy disfrutado por Florencia y por todos que nos reímos mucho…
Ahora hacemos toda la construcción y el grupo arranca de la estatua inicial y la va cambiando hasta llegar a la transformada… quedó excelente… muy disfrutable, la gente aplaude, se cuelga…
Gustavo dice que el Teatro Espontáneo tiene esta magia de poder ver la transformación de lo que construimos colectivamente, es muy interesante…
Ivana pasa al frente y dice me dedico a la docencia, la primera vez que fui a dar una clase era practicante, tenía que dar una clase de matemáticas… tenía todo bajo control, todo planificado, había repasado una y otra vez todo lo que tenía que dar… cuando enfrenté a la clase… !!Me desmayé…¡¡… en el fondo sentí que eso no era para mí, que era un imposible… había una directora que me habló y me dijo tenés que volver al ruedo, tenés que ir y enfrentar a esa clase… y me dieron un terrón de azúcar para que me recuperara… y volví, muerta de miedo, pero lo enfrenté y al final la clase salió bien… ahora hace 23 años que doy clases en Secundaria… no sé si estuvo bien o mal la directora, pero bueno… ahora ya está…
Iliana es Ivana, Directora Majo, Juan es el Tribunal, Macarena la clase y Fernando… el terrón de azúcar…
Primera parte cuando la historia hasta el desmayo y segunda parte Ivana con el terrón de azúcar volviendo a la clase… se representa y sale con mucho humor, muy divertida… Fernando impagable cuando se retira de escena con un “Si no fuera por mí, eh”….
Muchas risas y aplausos…
La sensación de esta escena es una cosa que parece un mundo en el momento, cosas chiquitas y a veces parecen enormes, dice Florencia… eso de que cosas podemos hacer y luego lo logramos….
Sensaciones que hayan quedado de estas historias, pregunta Gustavo…
Romper el hielo… algo como arreglar situaciones… dice Miguel.
Una especie de terapia para el crecimiento… Crecer con las experiencias…
Alegría…. Apertura….
Vamos a hacer un ánfora con todas estas sensaciones, pide Gustavo… Sale excelente…
Ahora vamos a hacer la música entre todos, se reparten instrumentos… hacemos un pequeño ensayo…!muy bien la música! dice Gustavo, todos estamos formando parte de esta obra…
Nos queda ponerle el nombre… ¿Qué nombre le pondríamos?
Flor Abriendo, dice Miguel… Vamos a ver este nombre en una máquina que se va haciendo más grande cada vez… sale muy bien…
En eso Majo da un paso adelante en el escenario y dice que en representación del sindicato de actores quiere trasladar el pedido de que se haga un Coro…
La patronal (representada en este caso por el director) no emitió respuesta…
Surge otro nombre… Historias Hilvanadas… la vamos a representar con una estatua donde todos participamos con música, instrumentos, palmas… se hace la estatua y en el último instante, Ivana se levanta de su silla, corre hasta el piano y toca una tecla… ¡buenísimo!
Nuestras vivencias, propone Pablo como nombre…
Bien, dice Gustavo vamos a hacer un coro sobre esto….
“¿Contará algo la gente?”… ¿”Contará?”… “¿Puedo contar?”…”Hicimos el coro, hicimos el coro”… “La primera vez que vi un niño descalzo”… “Un niño, la primera vez… descalzo”…
“Historias terapéuticas corta hielos”… “Rompé el hielo”… “¿Contigo… puedo contar?”…
Aplausos….
Gustavo explica que la celebración tiene que ver con esa historia formal o legal de iniciar el proceso de la personería, lo que abre posibilidades a proyectos sociales, a seguir buscando lo que siempre, hacer esto que disfrutamos y que nos permite sanar, sanar a través de compartir, de representar, de unir lazos y de unirnos en esta experiencia tan rica que es el Teatro Espontáneo…
Todos nos aplaudimos a todos y finaliza la obra…
Nos quedamos charlando en grupos, comentando lo que hemos vivido… a mí nunca deja de sorprenderme la reacción de quienes presencian una obra de Teatro Espontáneo por primera vez, es algo totalmente diferente a lo que imaginaron, quedan realmente impresionados e impactados por la experiencia… es algo que me ha ocurrido varias veces y hoy ha sido una de ellas…
Luego, más tarde, la tradicional reunión de festejo pos obra, donde nos acompañan nuevas amigas que hoy vinieron por vez primera y donde compartimos las picadas, las pizzas, las cervezas, las bromas, los chistes, los comentarios y el afecto…
Adentro, sigue cálido… afuera, hace un frío terrible…
Julio

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